Las joyas, al ser piezas delicadas y valiosas, deben ser tratadas con cuidado y requieren de un mantenimiento periódico que variará en función de su uso.

Lo ideal es que si se usan habitualmente sean llevadas al menos una vez al año a la joyería para que sean limpiadas y revisadas por profesionales. De esta forma estaremos asegurando el correcto mantenimiento de las mismas y su buen estado por muchos más años.

pedreria

PEDRERÍA

En el caso de los anillos o piezas con pedrería se comienza por una exhaustiva limpieza, y a continuación se comprobará que todas las gemas están convenientemente engastadas. En caso contrario, se procederá a ajustarlas, prestando especial atención a que los granos o garras de metal que sujetan las piedras no enganchen.

Pendientes, pulseras y gargantillas

En los pendientes, pulseras y gargantillas se revisará que los cierres, pestillos y ochos de seguridad funcionen adecuadamente y en los collares se comprobará el estado del hilo de seda con el que son engarzados. Si se notase muy desgastado o cedido se procederá a reemplazarlo y se enfilarán de nuevo.

Las joyas, debido principalmente al roce con otras superficies y a los pequeños golpes del uso diario, van perdiendo el brillo que las caracteriza. Para devolverles ese lustre se procederá a lijar toda la superficie eliminando de esta forma los arañazos y a continuación se pulirá suavemente con unos discos de tela.

pendientes

Oro blanco y chapado en oro

El oro blanco, al ser de un color gris amarillento, requiere un baño electrolítico de rodio para darle ese tono blanco tan característico. Este baño, con el roce y el uso se va desgastando, así que para que nuestra joya luzca como nueva, es necesario aplicarlo periódicamente.

Lo mismo sucede con las joyas chapadas en oro. Aunque la duración del chapado depende del uso y de las micras aplicadas (cuantas más micras, mayor es la cantidad de oro depositado sobre la superficie de la joya) no es permanente y con el paso del tiempo será necesario volver a aplicarlo.

CONSEJOS PARA EL CUIDADO DE SUS JOYAS

  • Para evitar que sus joyas se arañen y se mantengan brillantes durante más tiempo, se recomienda guardarlas en su estuche o separadas de otras piezas en un joyero con distintos compartimentos.
  • Póngase las joyas siempre después de maquillarse y aplicarse el perfume y la laca para el cabello. De esta forma evitará que sus piezas se ensucien y que ciertas gemas con superficies porosas como las turquesas, corales, lapislázulis u ópalos absorban los componentes químicos y alteren su color.
  • Algunas gemas orgánicas como las perlas requieren de un cuidado especial. Los agentes químicos, los cambios bruscos de temperatura e incluso el sudor corporal pueden deteriorar su cultivo y lustre. Por ello se recomienda limpiarlas con un paño húmedo después de cada uso y evitar el contacto con fuentes directas de calor para prevenir su deshidratación.
  • Para limpiar sus joyas en casa, utilice un jabón con PH neutro y agua caliente (sin que llegue a ebullición). Déjelas sumergidas unos minutos para que la suciedad incrustada en los pequeños orificios y en las gemas se vaya desprendiendo y ayúdese para ello de un cepillo de dientes de cerdas suaves. Por último, aclare las joyas y séquelas con una gamuza. Se recomienda no mojar las joyas con piel o cuero y aquellas engarzadas con hilos de seda.
  • Los diamantes, aunque son los minerales más duros que existen en la naturaleza (hablamos de dureza frente al rayado) son a la vez frágiles y pueden romperse. Por ello hay que evitar los golpes y el roce con otras gemas menos duras a las que podría rayar con facilidad. Es importante no confundir con roturas las diminutas inclusiones naturales que pueden contener en su interior las gemas. Estas inclusiones son muy habituales en los diamantes, pero también en otras piedras de color como las esmeraldas, rubíes y zafiros.
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